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Herencia cultural de Cunduacán
- La danza que se resiste a morir en el poblado Cúlico.
- Hace 326 años se escenifica, con algunas interrupciones
- Falta promoción turística de los gobiernos
Por ALEJANDRO LANDEROS GARCIA
CUNDUACAN, Tabasco. - La danza ancestral de “David y Goliat” se niega a morir en este municipio. Sus habitantes cada año luchan por escenificarla, difundirla e impulsarla a través de todos los medios a su alcance.
Las autoridades- fuera del partido que gobierne- no valoran este tesoro cultural que data de hace más de 300 años, de origen indígena, y hasta el momento no tienen considerado ningún presupuesto público para rescatarla.
De acuerdo, con ex directores de la Dirección de Educación, Cultura y Recreación (DECUR) los alcaldes han desdeñado las gestiones y peticiones de organizadores de la danza- también conocida como la del “Gigante Goliat”- desde hace décadas.
“Le restan importancia, para atender otras prioridades para ellos”, reconoce, José Luis Sáenz Presenda.
En ese coincide, Víctor Presenda Rivera, quien añade que los “Juegos Florales” – concurso de ensayos sobre Cunduacán- desapareció por apatía de los gobernantes en turno.
Este reportero contacto a 4 ex presidentes municipales (Adolfo Pulido Santiago PRI, Cesar Burelo PRD, Abraham Cano Independiente y María de la Cruz Morena), y todos declinaron hacer comentarios.
“Ya no tiene caso”, dijeron dos de ellos.
El gobierno del estado está en la misma sintonía. Primero cuando fue Instituto de Cultura de Tabasco (ICT) -hoy desaparecido- otorgó un pequeño presupuesto- 25 mil pesos- para hacer un taller de niños bailadores de la danza en el poblado Culico.
Y en 2010 siento la titular de esta dependencia, Norma Cárdenas Zurita se hizo la publicación de un folleto – a todo color- y se grabó un pequeño documental de media hora, donde participantes, viejos habitantes de esta comunidad y herederos de esta tradición hablaron.
Entrevista, Mateo Frías Márquez cuenta que él fue uno de los rescataron la danza- incluso tocó durante casi una década el tambor- y de ahí se retiró para que las nuevas generaciones se involucraran y participaran.
"En la casa de la cultura de Cunduacán (Antonio de Dios Guarda) y en Cárdenas durante un tiempo se enseñó a bailar la danza con el fin de que se mantuviera viva. Se participo en la feria estatal y con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes se renovó el vestuario y sabemos se hizo una réplica en el museo de cera de los danzantes”, dice.
Pero al desaparecer el ICT y pasar a ser secretaria de Cultura se relego el respaldo hasta prácticamente desaparecer.
TIERRA DE HOMBRES ILUSTRES
Cunduacán, un municipio conocido como la Atenas de Tabasco, por la gran cantidad de hombres ilustres – escritores, periodistas, músicos, políticos- que aporto a la entidad hace 100 años, contrasta con el abandono que actualmente tiene en material cultural.
Localizado a solo 25 minutos de la capital del estado: Villahermosa, con una población actual casi 140 mil habitantes, el municipio está dejando que desaparezca la danza de “David y Goliat”.
Sin embargo, su gente y en particular los católicos, están luchando porque no muera, según narra Frías Márquez.
“Es una herencia de nuestros ancestros y vamos a luchar por mantenerla vida” sostiene el mayordomo y uno de los principales impulsores de esta tradición: Santos Hernández López.
Y así ha sido.
El año pasado-2025-, los días 7 y 8 de diciembre, en la explanada de la iglesia católica de la “Concepción de María”, se escenificó la danza ante la mirada de propios y extraños.
Fueron cuatro presentaciones, a lo largo de los dos días. “Es la fiesta en esta comunidad -de más de 3 mil habitantes-, y que se siente orgullosa de mantener viva esta tradición”, dice Candelaria Torres, una representante católica en esta localidad e hija del extinto Ivés Torres, uno de sus principales impulsores.
Un tesoro cultural de este municipio.
EL ORIGEN
Aunque no existen pruebas documentales, hay testimonios verbales trasmitidos de generación en generación que “David y Goliat” data del siglo XVIII, es decir, desde hace 326 años.
Sin embargo, aunque se dejó de presentar en varias épocas formalmente por distintas causas, desde 1982 a iniciativa de varios de sus pobladores y con la organización de Ives Torres Hernández, tatarabuelo de Santos regreso a sus mejores tiempos.
(Y al entusiasmo de Miguel Adorno, quien durante décadas encarno a Goliat y quien guardaba celosamente el vestuario y las coloridas mascaras que se utilizan)
En efecto, dentro de la iglesia se guarda y conserva el vestuario, el cual queda bajo la custodia actualmente de Beatriz Bolaina Madrigal.
El vestuario ha sido modificado con el paso de los años. Por ejemplo, el danzante que utilizaba una cabeza de lagarto grande y real, ha sido sustituido por uno de madera.
El jolocin- una planta que ya no existe- se daba en el poblado Cúlico y a través de un proceso se hacían antes las trenzas para las caretas, ahora se hace con hilo de henequén, pero es lo mismo.
Lo mismo las plumas de avestruz que fueron suplidas.
La danza está inspirada en la lucha del joven pastor David contra el gigantesco filisteo Goliat, que se narra en el viejo testamento – libro de Samuel 17- y hace la metáfora del bien contra el mal.
¿Pero cómo y cuando llegó a Cúlico, Cunduacán?
El poblado Cúlico, localizado a escasos 10 kilómetros de la cabecera municipal y 45 kilómetros de la capital del estado, Villahermosa, antes se identificaba con su nombre grabado en piedra, no obstante, en un accidente automovilístico, la derribaron y nunca se volvió a colocar.
La historia sostiene que en ese lugar se asentaron los aguerridos cimatanes- considerada la avanzada del imperio de Moctezuma II-, para cuidar sus dilatadas fronteras y a sus descendientes de origen náhuatl.
Se cree que se empezó a bailar esta danza- de acuerdo a la recopilación que hizo Juan José González Martínez “El gallo”, en la publicación semestral la “Zona Luz”, danzas indígenas del 18 de julio de 1998- después de la conquista, cuando los naturales tuvieron conocimiento de la religión cristiana.
En Tabasco al igual que en otras latitudes los religiosos fueron cambiando los rituales que consideraban paganos, por otros inspirados en leyendas o hechos relacionados con la fe.
“Y que fueron los misioneros que fundaron el convento en Huimango, comunidad ubicada a solo dos kilómetros de distancia de Cúlico, quienes estuvieron en los años 1578 y 1584, quienes enseñaron a los feligreses esta hermosa danza que se arraigó fuertemente en ellos”.
La danza también se bailaba en otras poblaciones esporádicamente. En la novela “Antón Pérez” del cunduacanense Manuel Sánchez Mármol relata estos hechos de 1863 y 1864.
“Llegando a la puerta, hicieron alto, atraídos por la danza religiosa llamada el gigante, que ejecutaban diez cuculteupanos en anacrónico traje del siglo XV y cubiertos con feas máscaras de luenga cabellera, con excepción del mozo que la hacía de David.
La danza quería representar la lucha de pastorcillo con el gigante filisteo, que se desenlaza con la victoria del betlemita, quien logra derribar de una pedrada al formidable atleta, quítale la poderosa espada, le corta con ella la cabeza, la fija en la punta y la pasea triunfante, la farsa a que la gente del pueblo y los muchachos mostraban entusiasta afición”.
El vestuario que llamo la atención de Sánchez Mármol fue el corte antiguo de los pantalones del gigante y de David, que siempre es un niño de 9 a 10 años de edad. Los personajes son David, San Miguel Arcángel, el capitán de Luzbel, el dragón o lagarto, dos negros y tres soldados.
Uno que acompaña a San Miguel, otro al capitán Luzbel y el tercero al gigante, con lo que suman 10 como lo observa Sánchez Mármol en su novela histórica.
El desarrollo de la danza se compone de tres actos: El advenimiento de San Miguel, la pasada del lagarto y la muerte del gigante.
El acompañamiento de esta danza es con los tradicionales instrumentos musicales indígenas: La flauta de carrizo y los tambores. Las máscaras son de madera policromadas, bellas e impresionantes, con largas cabelleras de jolocin.
HOMENAJE RELIGIOSO
La danza autóctona actualmente es un homenaje a la “Virgen de la Concepción”, patrona de los habitantes católicos del poblado Cúlico, una comunidad de 3 mil habitantes.
"La imagen fue escondida entre matorrales por don Miguel Adorno y Horacio Vicente, con lo cual la salvaron de que fuera quemada por el gobernador del estado Tomas Garrido Canabal, que en esa época quemaba los santos”, contó el ex delegado municipal de esta demarcación.
Santos, recordó en entrevista que su abuelo Saturnino Hernández Vázquez participo en esta danza y desde entonces su interés por promoverla en el estado y en el país no ha cesó hasta su muerte.
“No podemos dejarla morir”, les decían a los visitantes y quien platicaba con él.
RECONOCIDA A NIVEL NACIONAL
En 1989 con grandes esfuerzos y la colecta voluntaria de la comunidad participaron en un encuentro nacional de danzas en la Ciudad de México y lograron obtener el primer lugar, con lo que se hizo acreedor a un premio de 50 mil pesos y un diploma.
Las reseñas que se hicieron en los periódicos de la época fueron positivas, pero no se logró guardar ninguna copia.
Paradójicamente en Tabasco la hazaña lograda paso desapercibida. Igual que en el municipio.}
Eso provoco el desánimo entre los que participan en la danza, algunos desertaron, y aunque la amenaza de que no se volviera a bailar en esta comunidad se esperaba, al final se impuso la endereza y el orgullo ancestral de sus pobladores.
En 2001 con el respaldo del fotógrafo profesional, David Trujillo se organizó en esta comunidad el “Primer Encuentro de Danza Popular e Indígena de Tabasco”, el 7 y 8 de diciembre de ese año.
Contaron con la participación de grupos de danza de Tecoluta y Mazateupa de Nacajuca, Tamulté de las Sabanas de Centro y Quintín Arauz de Centla y de Tenosique, Tabasco, pero por falta de difusión no trascendió el evento como se esperaba.
El Instituto Nacional Indigenista (INI) los había avalado y los apoyo económicamente, por eso se estableció el compromiso de que promoverían en los estados de la república a “David y Goliat”, sin embargo, esta dependencia federal en 2003 fue desaparecida.
Y los planes quedaron truncos.
El taller infantil que se había formado y la exposición fotográfica que hizo Trujillo, en donde se mostraba como Román de la Cruz elaboraban las máscaras, el vestuario elaborado, los ensayos y la puesta en escena, solo quedaron en las carpetas del recuerdo guardadas por el hoy extinto Santos Hernández.
“Ha faltado que se le dé la importancia que tiene y que las autoridades con visión promuevan el turismo para que vengan al municipio y se conozca esta danza, que es representativa de Cunduacán”, señalaba.
Y tenía razón, porque a pesar a que el municipio estaba considerado en la denominada “ruta del cacao” que promovía el gobierno del estado para atraer turistas nacionales, solo se incluyó a la iglesia de “las Mirandillas”, que data de 1724 y que se ubica en la ranchería La Piedra de este municipio.
En 2004 con la llegada del PRD al gobierno municipal – después de la hegemonía priista- se esperaba que todo cambiara, pero el alcalde Cesar Burelo nunca los escucho ni atendió los oficios enviados.
En uno de ellos, se proponía realizar el Festival de Danzas Tradicionales de Tabasco, de 4 al 8 de diciembre con el “objetivo de fortalecer y conservar la herencia cultural que dejaron nuestros antepasados”.
Pero requerían de 43 mil pesos….
RECUADRO
En la danza intervienen 16 participantes, incluido tres tamborileros y el que ejecuta la flauta.
Se baila en cuatro partes, cada una dura aproximadamente 80 minutos (una hora y 20 minutos).
El que ocupa el personaje de David es de entre 7 y 8 años de edad.
Aquí una breve bosquejo de cómo es la danza de “David Y Goliat”.
Es medio día en Cúlico, y los relojes y el calor lo saben. En los siguientes minutos se escuchará el repique de tambores y se abrirá una puerta artesanal por donde habrán de aparecer los danzantes enmascarados.
En el atrio de la iglesia se ha hecho un círculo y una feligresía se muestra ansiosa porque en breve escenificarán la eterna
lucha “entre el bien y el mal”.
Hace calor en estos rumbos de Cunduacán,
Tabasco. Las poquísimas nubes no propician sombra, y por esta razón emergen, entre la multitud, paliacates,
sombreros y sombrillas.
Los abanicos, movidos por mujeres, buscan contrarrestar el calor infernal, pero estos sólo avientan una masa de aire caliente sobre sus caras. El sudor se escurre y cae en el pavimento.
Se oye el primer golpe de tambor. Se escucha un repique seco a cargo de un hombre vestido de blanco y paliacate
rojo al cuello.
—Allá vienen —grita una mujer de tez
morena— y todos miran la fila extendida de danzantes enmascarados que se acercan al atrio de la ermita cuya patrona es,
para los habitantes de Cúlico, la Inmaculada Concepción de María.
Es jueves ocho de diciembre, y en los alrededores del templo se ha formado un círculo humano, para mirar una vez más a David y Goliat, la danza religiosa que mantiene su carácter y esencia, porque los más viejos continúan enseñando el valor de esta y de sus otras tradiciones.
Alguna vez aquí se habló una lengua originaria:
ya nadie lo recuerda.
En jícaras se sirve el pozol con cacao. Se ofrece la bebida ancestral ante el paso de los danzantes que cruzan la puerta de la iglesia e irrumpen en el pasillo central, se dejan caer arrodillados ante la imagen de la Inmaculada, a quien veneran desde hace siglos, a orillas de este río que crece entre septiembre y noviembre, y desborda en algunos tramos.
Los hombres cubiertos con máscaras de madera y pelos de jolocín, permanecen en silencio, como pidiendo permiso a la patrona
para comenzar el rito de la danza. Los tamborileros y el pitero, un flautista concentrado, han guardado silencio ante el momento a solas con la virgen. A los más pequeños, la presencia de los
danzantes causa asombro.
En tanto para los adolescentes-estudiantes, es la oportunidad
de fotografiar cada momento o el de compartir en vivo el desplazamiento de los enmascarados. Se rompe el silencio con un nuevo repique, y el mismo sonido de la flauta de carrizo nos van indicando el comienzo del primer acto: la pelea entre el arcángel San Miguel, apoyado por el rey David, y el capitán Luzbel.
Durante la próxima hora, los observadores prestarán atención a los dos últimos actos: el rey David venciendo al lagarto o dragón, quitándole la cabeza y mostrándosela al pueblo; y la derrota del gigante Goliat a manos del joven y rey David.
En la medida en que los danzantes se enfrentan con lanzas, los asistentes fijan sus miradas en la pasión ejercida por el niño que esta vez representa al lozano David. (Crónica publicada en el diario Presente y en el libro “Breve Encuentro con los otros”, en 2023 por el catedrático Kristian Antonio Cerino)
Alejandro Landeros García es comunicador y periodista con 30 años de trayectoria en el ámbito informativo de Tabasco. Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), ha formado parte de los principales diarios y medios del estado, entre ellos Novedades de Tabasco, Tabasco Hoy, Presente, El Sureste, Heraldo de Tabasco, Diario de la Tarde, Canal 9 y Presente de la Chontalpa, varios de ellos ya desaparecidos pero fundamentales en la historia del periodismo regional.
Su trabajo se distingue por la crónica social, la recuperación de la memoria comunitaria y la defensa del periodismo local como herramienta de identidad. Además, es fundador de las revistas regionales Cronómetro (quincenal) y del semanario PLURAL, proyectos que consolidan su compromiso con la difusión cultural y el fortalecimiento del periodismo independiente.
En 2026 obtuvo el tercer lugar del Concurso de Reportaje Testigos del Tiempo gracias a su trabajo La danza ancestral de Cunduacán: David y Goliat, una pieza que destaca por su rigor narrativo, su sensibilidad hacia las tradiciones vivas y su aporte a la preservación del patrimonio cultural tabasqueño.
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